domingo, 15 de noviembre de 2009

Dia dos

" A tí la dama, la audaz melancolía, que con grito solitario yendes mis carnes sometiendolas al tedio.
tu que atormentas mis noches cuando no se que camino de mi vida tomar,
te he pagado cien veces mi deuda.
de las brasas del ensueño solo me quedan las cenizas de la sombra de la mentira que tú mismo me habias obligado a oir.
aquella blanca plenitud no era como el viejo interludio, solo un trozo de tí que me clavó la pena en el pecho, ese en el que creí y que no me dejó mas que que el remordimiento de haber visto nacer la luz, sobre mi soledad"

No hay comentarios:

Publicar un comentario